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AXIOMAS DEL COACHING

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Coaching: significado y acción

Escuchamos de acuerdo a las inquietudes que estamos viviendo y según las opciones que estamos manejando en cada momento para resolverlas. Dicho de otra manera, siempre estamos escuchando en el otro una respuesta a la pregunta que tenemos en nuestra cabeza.

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¿Podemos conocer el mundo?

No somos diferentes de otras entidades físicas que nos rodean, somos afectados por aquellas entidades a las que nos exponemos. De tal manera que lo único que podemos "conocer" es aquello que nos sucede a nosotros mismos al transformarnos en el encuentro con el mundo.

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Debilidades y fortalezas

Una reflexión que a veces les hago a gerentes que vienen a consultar preocupados de sus "brechas" y sus debilidades. “Las debilidades no se tienen” porque no se puede tener aquello que nos falta. Sólo podemos trabajar a partir de lo que se tiene, y lo único que tenemos son nuestras habilidades, nuestros conocimientos, nuestras fortalezas.

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Destrabar nuestro potencial

Tenemos un punto ciego que está justo detrás de lo que observamos. El punto ciego es el punto de vista desde donde vemos las cosas: nosotros mismos.

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La expresión del descontento: Cambios en la pareja, cambios en la sexualidad

Enviado por Manuel Antonio Godoy el 04/08/2010 a las 08:40 PM

 

Ya desde hace un tiempo estamos junto a Alejandra discutiendo los cambios que observamos en la pareja actual. Y no es una mera conversación teórica, ni un análisis psico-sociológico alejado de la actualidad, sino una necesaria reflexión ante lo inusitado de ciertas sintomatologías presentes en las parejas que consultan. Sean la sexualidad, las rupturas tempranas de parejas matrimoniales, o la dificultad para involucrarse en una relación de pareja estable, hemos pensado que puede ser una  forma de mostrar el descontento en las relaciones íntimas, en una cultura inconsistente. Y es el deseo sexual hipoactivo en hombres la expresión más notable de nuestro contexto actual.

Ya hemos discutido acerca de los cambios en los roles, cómo es que la identidad femenina y masculina ya no operan como hace unas décadas atrás. Aquí quisiera exponer nuevas reflexiones acerca de este tema.

Pues bien, ser mujer ya no está asociado a las labores tradicionales de antaño: ser dueña de casa, madre y una esposa devota. A partir de los efectos de la segunda guerra mundial la mujer estuvo obligada a enfrentar nuevos roles, ante la ausencia y muerte de sus esposos. Con esto logran percatarse que pueden autovalerse, logran generar el poder de mantenerse económicamente y más aún, tener tanto éxito como los hombres. Aún cuando ellas viven en un contexto cultural patriarcal, han adquirido más poder (aquí podemos utilizar el concepto “falo”, que desde lo freudiano expresa claramente el “lugar de lo masculino”), acercándose a aquellas características propias de los hombres. Esto es lo que puede definirse como “masculinización”. Ellas hoy no sólo son profesionales de igual a igual con los hombres, sino que incluso están en la posición de prescindir de ellos como proveedores...y también pueden estar en la posición de mantenerlos. El poder asociado histórica y culturalmente al hombre y su falo masculino se empieza a diluir. Mujeres con poder pueden o ser férreas competidoras de los hombres, o simplemente ser "los hombres de la casa". Y no es una frase peyorativa, sino la expresión de una de las formas de relación más comunes entre los seres humanos: la complementariedad, eso sí, desde un nuevo prisma social.


El hombre por su lado no ha sabido reinventarse. La evolución de la mujer nunca ha estado de la mano de la evolución del hombre, simplemente parecieran ser procesos paralelos sin conexión. Dado que el ser pareja es una tendencia social, humana y emocional, como en un efecto sistémico, uno de ellos se debiese adaptar a un nuevo lugar o rol. En este caso, son los hombres, que por la "nueva educación" dada por madres progresistas, o por elección de pareja, han adaptado ciertas de sus características a estas mujeres liberales. Por esto es que no ha sido poco común encontrar mujeres fuertes y explosivas junto a hombres pasivos y emocionales. Siguen siendo hombres, pero son menos "fálicos" que los machos tradicionales. Aquí es donde los estilos de vivir pueden chocar con las expectativas sociales. Se espera socialmente que los hombres sean fuertes, protectores, que definan y que se hagan cargo de diversas situaciones en la pareja, sin embargo, esto conllevaría a que el lugar de la mujer sea ser la protegida, la aceptadora de sus definiciones, y quien necesite ser guiada. Si seguimos este discurso, la cultura patriarcal en lo público se mantiene casi intacta como parte de lo instituido, sin embargo en lo privado se vive una realidad completamente distinta. No es que el hombre de por sí se vuelva o débil o se anule, sino que para hacer viable una relación debe modificar parte de su identidad. Ante lo activo de uno, se requiere de la pasividad del otro. En lo privado ambos desean definir, ambos se pueden proteger, y esto puede llevar a que se expresen conflictos de poder, de rol y de relación en general. Sin embargo esto ocurre en una contradicción no menor, entre estos disjuntos dominios de existencia. Y esto se expresa de múltiples formas en la actualidad: El deseo sexual hipoactivo, el miedo al compromiso, la infidelidad, etc. ¿Cómo ser hombre si ambos en la pareja comparten la masculinidad establecida desde los marcos culturales? Esto genera parejas "muy iguales", pero con individuos de distinto carácter: uno fuerte y otro débil. ¿pueden coexistir en el amor dos personas fuertes o dos personas débiles? Aunque existen parejas con estas características, tienden a ser escasas.


Pero, ¿qué podríamos discutir acerca de la expresión sexual de este conflicto de poderes en la relación? Si pensamos que en el devenir de los cambios de la mujer ella se ha percatado de sí misma, puede adquirir autonomía, también se percata de sus derechos. Esto es, a tener lo que considera necesario en su vida para "estar bien", así sea una estabilidad económica (exigir que la pareja "rinda" como ella), emocional (que sea capaz de decirle lo que siente) y la satisfacción sexual. Hoy la mujer exige sus derechos, no como antaño, donde debía adaptarse a lo que tenía. Y, ¿cuál es el campo de poder que puede dar equilibrio ante tanta exigencia? Generalmente, los seres humanos buscamos maneras de resolver tanto conciente como inconcientemente este tipo de dilemas, y en este caso, es muy probable que no nos percatemos que hoy existe un serio desnivel en las expectativas de pareja (dada la contradicción antes expuesta). La frustración de alguna de las exigencias en la relación está históricamente relacionada a los equilibrios de la dinámica de toda interacción diádica. La intensidad de estas relaciones tiende muchas veces a la búsqueda de límites que protejan la propia identidad. "Dar todo lo esperado por otro, puede hacerme desaparecer como individuo". Es decir, si la satisfago por completo, me transformo en ella o en un "objeto para ella", tal como solía ocurrirle a la mujer.

Las diferencias de género y de roles sociales y sexuales nos daban una necesaria distinción, diferenciación. Sabíamos quienes éramos y no temíamos ser deborados por el otro. Hoy esto nos confunde, tanto a hombres como a mujeres, y expresamos nuestro descontento con lo instituido. La sociedad no ha sabido escuchar nuestras diferencias y no ha sabido escuchar el cambio de la mujer. No es menor que hoy podamos decir que la expresión del descontento esté ocurriendo en la sexualidad, pues es por definición lo más privado de nuestro mundo de a dos.

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¿Descontento o simplemente cambio?

Enviado por el 30/08/2010 a las 03:09 PM
Alvaro Godoy

No dejan de asombrarme los cambios en la pareja actual que describes tan claramente. Es poco lo que se sabe públicamente de estos fenómenos privados. La labor de ustedes hacen es oxigenante. Deberían escribir pronto un libro.

Ustedes dicen que la falta de deseo sexual, las rupturas tempranas de parejas matrimoniales, o la dificultad para involucrarse en una relación de pareja estable, son expresión de un descontento. Me pregunto ¿por qué habrían de ser estos fenómenos un problema que requieren una causa?

Recuerdos los viejos debates sobre la homosexualidad plagados de explicaciones traumáticas en la infancia, como queriendo decir que, puesto que se trata de una enfermedad o un desorden, deben tener alguna causa.

También me hace pensar en tantos adultos que quieren encontrar la explicación de porqué los jóvenes están dejando de leer o no "saben escribir". Asumiendo que la lectura es la única forma adecuada de aprender y dando por obvio que escribir es sinónimo de saber redactar. Concluyen que los jóvenes de hoy ¡no saben comunicarse!. Los jóvenes se comunican de miles de maneras, con fotos, caritas, videos y escriben a la velocidad de la luz en los chats.

Entiendo que ustedes atienden a personas que están sufriendo por los mencionados problemas de pareja, por lo tanto para ellos si son un problema. Pero la pregunta es: al igual que el homosexual que sufre su discriminación o su temor a ser distinto, al igual que el padre que sufre por la falta de cultura de su hijo ¿no estaremos frente a un problema de expectativas de normalidad?

¿Es acaso anormal que una pareja desee simplemente ser socios en la vida y no le interese mucho la sexualidad? ¿Es acaso necesariamente malo que las parejas se separen prontamente? La estabilidad matrimonial ¿es un bien supremo?

Te pregunto esto porque, por ejemplo, una mujer que "soporte" a su marido sin deseo ¡por años!, sin buscar otras relaciones, me habla de alguna forma de acuerdo o acomodo con la situación. Esa mujer que consulta y lleva a su marido a terapia ¿tiene un deseo sexual frustrado o un sufrimiento simbólico por lo que considera una relación anormal?

Desde la ignorancia, me saltan estas preguntas, sobre un tema cada vez más candente. Ahora son los hombres lo que se niegan...pero las mujeres no buscan por fuera. ¿Cambio de roles o simplemente cambio del rol de la pareja en la vida?

un abrazo

 

Alvaro Godoy Haeberle


Buenos días Alvaro. El texto ...

Enviado por el 31/08/2010 a las 01:52 PM
Paola Obligado Rojas

Buenos días Alvaro. El texto deja para pensar....serán cuestionamientos que no llevan a nada claro?? Creo que es un proceso que tenemos que adecuarnos pero sin perder los valores y principios inculcados por nuestros padres. Hay varios factores que influyen en el comportamiento humano, pero creo que uno fundamental ha sido la era de la tecnología que ha sido muy positivo y a la vez nos trae algo de negativo. En fin mucho por analizar al respecto.

Muchas gracias por tu aporte.

Un abrazo


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Lo que más nos preocupa no es lo que nos hicieron, es lo que nosotros dejamos de hacer.

Alvaro Godoy

Coach Integral Universidad Católica


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Varias personas me han escrito a mi mail sobre problemas que viven en su trabajo o con su pareja.Estas historias son muy humanas, reflejan lo probablemente sufren muchas personas que necesitan compartir sus experiencias para poder tomar una buena decisión.  

Una de esas personas es Juan (su nombre anónimo) que quiso contarnos su historia (ver artículo en http://alvarogodoy.bligoo.com/coaching-y-pareja#content-top). Al escribir esta carta Juan ya empezó a cambiar aquello que lo estaba hundiendo, se dio cuenta que necesitaba otra mirada sobre lo que estaba viviendo y se puso en acción. De esta manera comenzó a tomar las riendas de la situación y comenzó a ser más protagonista de su vida. Esta decisión ya refleja un cambio en Juan que no es menor; una conciencia de que necesitamos a otros para ver nuevas perspectivas. Este el inicio de un camino de poder.


Los invito a compartir su historia en forma anónima a mi mail alvarogodoy@uc.cl, a través mensajes internos a este blog o simplemente  comentando este artículo. Y los invito a hacer preguntas a las personas que compartan sus vivencias. De esta manera podrán sentirse más acompañados y acogidos.

 


Compartir nuestras inquietudes es el comienzo de hacernos cargo de ellas. Te envito a escribir sobre situaciones o dilemas de tu vida personal o laboral, para que podamos comentarte o sugerirte otros caminos y otras miradas. Puedes escribir en CONTACTO con tu nombre o un seudónimo.


Tambien puedes contactarme en mi consulta privada en Edificio Alcantara, Apoquindo 3990 of 1005. fonos: 2070926  y 09-82287488.


Alvaro Godoy H.

Diplomado Coach Integral

Universidad Católica de Chile